Cinco años después de su última aparición -en el más amplio sentido del término- neoyorquina, y después de ríos y ríos de tinta, el genio lo ha confirmado en su cuenta de Instagram: sí, esos murales son suyos.




En esta ocasión, Banksy ha pintado un mural de más de 25 metros de largo en el Houston Bowery para sacudirnos la conciencia con el recuerdo de la periodista turca Zehra Doğan, encarcelada desde hace un año por pintar -y colgar en sus redes sociales- una acuarela que representaba una ciudad kurda destruida por el ejército turco.

El mural fue inaugurado la semana pasada, al cumplirse un año de su encarcelamiento, y para él Banksy contó con la colaboración del artista urbano neoyorquino Borf. “Lo siento de verdad por ella”, declaró Banksy al New York Times en un comunicado. “He pintado cosas mucho más merecedoras de cárcel”. En su obra, Banksy muestra el rostro de Zehra tras los barrotes, con unas barras tachadas que cuentan los días de cautiverio.

 

Sentenced to nearly three years in jail for painting a single picture. #FREEzehradogan

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El segundo nuevo mural de Banksy en Nueva York está en Coney Island Avenue, y muestra a un grupo de personas -niños, jóvenes, un anciano, una mujer con un bebé- espoleado por un hombre tocado con un casco de capataz de obra y que les espolea con un vector de ascensión a modo de látigo.

 

Coney Island Avenue

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Por último, hay un tercer mural en la Sexta Avenida, en un edificio a punto de ser demolido -aunque ahora sus propietarios van a demorar la demolición-, y que representa a una rata corriendo dentro un reloj.

 

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