Comparte Tu Gran ViajeShare on Facebook0Tweet about this on Twitter12Share on LinkedIn0Share on Google+0Email this to someone

Cada año, el 9 de noviembre se celebra la reunificación alemana, un hecho histórico sin precedentes que tuvo su espoleta con la caída del Muro de Berlín.

Berlín, enero de 1989. Las palabras de Erich Honecker, presidente del Consejo de Estado de la RDA, resuenan por toda la ciudad dividida. “El Muro seguirá en pie dentro de cincuenta años, e incluso dentro de cien”, clama ante la multitud el máximo mandatario de la RDA a pocos metros de donde, más casi treinta años antes, John F. Kennedy pronunciara su “Ich bin ein Berliner” (Yo soy berlinés), que es desde entonces uno de los lemas de Berlín. Nueve meses más tarde, el Muro de Berlín, la infame construcción que durante casi treinta años partió una ciudad entre sí y la aisló del mundo, se resquebrajó y se derrumbó. Los propios berlineses echaron abajo, sin derramamiento alguno de sangre, sin disturbios, sin alboroto, un telón impenetrable de acero y hormigón, una maravilla de la ingeniería civil; y derrumbaron -aún simbólicamente- el muro del mismo modo en que se erigió: sin avisar, sin que nadie -o casi nadie- lo sospechara y, sobre todo, en pocas horas… Porque el Muro de Berlín se erigió en una noche.

La historia del Muro de Berlín, en Tu Gran Viaje
Se estima que alrededor de 5.000 personas consiguieron escapar a través del Muro, pero aún no hay una cifra definitiva de las personas que resultaron muertas intentándolo: La Fiscalía de Berlín considera que el saldo total es de 270 víctimas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas, mientras que el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 136 la cifra total de muertos. En la foto, un grupo de policías y soldados de la RDA conversan tras el Muro en agosto de 1961. Foto © U.S. National Archives

La historia del Muro de Berlín

La imagen que nos ha quedado en la memoria es la misma que recrea el Asisi Panorama de Berlín -un pabellón en Checkpoint Charlie que alberga un mural híper-realista de más de 700 metros cuadrados y que reproduce la “zona de la muerte” del Muro de Berlín a su paso por ese punto emblemático-: muros de hormigón, alambradas, torretas de vigilancia, túneles… Pero no siempre fue así: el Muro de Berlín se levantó en una sola noche. Pongámonos en antecedentes: El Muro fue una barrera construida por las autoridades de la República Democrática Alemana (RDA) para separar Berlín Occidental (perteneciente a la República Federal Alemana, la RFA) de Berlín Oriental y del resto de la RDA y detener la emigración de sus ciudadanos a través de la ciudad que ambos países compartían. Tras meses de rumores, la RDA tomó la decisión de su construcción el 12 de agosto de 1961. Esa medianoche, la policía y unidades del ejército de Alemania Oriental cerraron la frontera de Berlín entre ambos países, mientras soldados y obreros derribaban edificios, convirtiendo calles en impracticables para el tránsito de vehículos, e instalaban alambradas y cercas a lo largo de los 43 kilómetros -de los 156 que tenía Berlín Occidental de frontera- que dividían las dos partes de Berlín. Salvo por un pequeño tramo ante la Puerta de Brademburgo, donde las alambradas fueron sustituidas por cinco mil hombres uniformados y armados– justo en la línea fronteriza, para proteger la construcción del tramo de muro que quedó inconcluso la noche anterior, con órdenes de abrir fuego ante cualquier intento de detención-, el Muro fue una realidad al despuntar el alba el 13 de agosto.

Bild-173-1321
Tras meses de rumores, la RDA tomó la decisión de su construcción el 12 de agosto de 1961. Esa medianoche, la policía y unidades del ejército cerraron la frontera de Berlín entre ambos países, mientras soldados y obreros derribaban edificios, convirtiendo calles en impracticables para el tránsito de vehículos, e instalaban alambradas y cercas. Salvo por un pequeño tramo, el Muro fue una realidad al despuntar el alba el 13 de agosto. Los primeros bloques de cemento se pusieron el 17 de agosto. © BArch, Bild 173-321 / Foto: Helmut J.Wolf

Los primeros bloques de cemento se pusieron el 17 de agosto. El Muro fue levantado exclusivamente en el territorio de Berlín Oriental, de tal manera que ningún punto estuviera sobre territorio occidental. Y en los años que siguieron, la RDA expandió las fortificaciones en las frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste, con muchos elementos: torretas, campos de minas, alambradas… El muro tenía una longitud de más de 120 kilómetros, la altura llegó a los 3.75 metros, y su anchura -dependiendo de la zona- entre 30 y 500 metros, la conocida “Zona de la Muerte”, con minas, barreras y que garantizaban a las tropas encargadas de su custodia una línea de fuego clara contra quienes intentaran cruzarla. La construcción inicial fue mejorada regularmente. Además, la frontera estaba protegida por una valla de tela metálica, cables de alarma, trincheras para evitar el paso de vehículos, una cerca de alambre de púas, torres de vigilancia y búnkers. Y, en puntos determinados y cuya ubicación era del más alto secreto, el Muro era “débil”: su estructura era menos densa para que, en caso de confrontación, los blindados soviéticos con que estaba protegido pudieran derribarlo e introducirse en Berlín Oeste.

La historia del Muro de Berlín, en Tu Gran Viaje
El 26 de junio de 1963, el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, visitó Berlín Oeste, donde pronunció un célebre discurso ante más de 300.000 personas, recordado por su célebre frase “In Eich berliner” (“Yo soy berlinés)”. © John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston / Foto: Robert Knudsen.

A lo largo de los años, el Muro de Berlín fue mejorado por la RDA. La última y más sofisticada fase de mejoras comenzó en 1975 y se terminó en 1980, y se construyeron más de 45.000 bloques de hormigón armado, cada uno de 3’6 metros de alto y 1’2 de ancho. La parte superior del Muro estaba cubierta de un tubo liso, que hacía más difícil el agarre, y estaba reforzado por vallas anti blindados, cercados, trincheras, jaurías de perros, “camas de clavos” bajo los balcones y ventanas de los edificios que se asomaban a la “Zona de la Muerte” y 116 torretas de vigilancia dispuestas a lo largo del muro. A partir de ese año, se llevó a cabo la última fase de mejora, que se prolongó hasta pocas semanas previas a su caída. En aquella época, se introdujeron sensores de alarma que detectaban el contacto con el suelo, una barrera de contacto de tela metálica más alta que un hombre, con un tendido de alambre de espinas y una alarma de contacto, un sendero (iluminado de noche) para el acceso a los puestos de guardia y la circulación de las columnas militares, más torretas de vigilancia -hasta superar las 300-, barreras antitanque, barreras de separación suplementarias…

La historia del Muro de Berlín, en Tu Gran Viaje
Desde 1949 y hasta la construcción del Muro de Berlín, se calcula que más de 3.500.000 alemanes orientales abandonaron la RDA, muchos de ellos a través de la frontera entre Berlín Oriental y Berlín Occidental, desde donde podían trasladarse a la RFA u otros países occidentales. © National Archives / Foto: Sgt. F. Lee Cockran

Una auténtica herramienta disuasoria que no frenó a las más de cinco mil personas que se estima consiguieron cruzar el Muro de Berlín: pero tampoco hay cifras oficiales de víctimas asesinadas intentándolo -la Fiscalía de Berlín considera que el saldo total es de 270 personas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas, y el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 125 la cifra total de muertos. Pero todo eso terminó el 9 de noviembre de 1989, cuando la multitud se echó a la calle de Berlín, espoleados por las protestas callejeras de Leipzig y el anuncio oficial de que pronto se abrirían las fronteras del país, y se plantaron ante los pasos fronterizos: los guardas, sin instrucciones de sus superiores en sentido contrario, abrieron los pasos, y los berlineses orientales inundaron las calles del Berlín Occidental. Se desató el frenesí.

La historia del Muro de Berlín, en Tu Gran Viaje
Las imágenes de televisión que mostraban a la gente arrancando partes del muro (a quienes se les puso el apelativo de mauerspechte, “pájaros carpinteros”), y los pasos fronterizos que se abrieron en las semanas, próximas hicieron pensar que el Muro desaparecería en cuestión de días, pero no fue así. © National Archives / Foto: Sgt. F. Lee Cockran

Las imágenes de televisión que mostraban a la gente arrancando partes del muro (a quienes se les puso el apelativo de mauerspechte, “pájaros carpinteros”) y los pasos fronterizos que se abrieron en las semanas próximas hicieron pensar que el Muro desaparecería en cuestión de días, pero no fue así. Técnicamente, el Muro siguió bajo vigilancia de la RDA durante un tiempo e, incluso, en los primeros meses, el ejército de la RDA intentó reparar algunos tramos. Pero, gradualmente, esos intentos cesaron, y se toleraron tanto las demoliciones como los pasos por la frontera a través de los tramos derruidos. El 13 de junio de 1990, la RDA comenzó el desmantelamiento oficial del Muro de Berlín en la Bernauer Straße, que terminó en diciembre de ese año. Las vías que habían sido afectadas por la construcción del Muro y que no eran pasos fronterizos fueron reconstruidas y abiertas antes del 1 de agosto de 1990. Hoy, el Muro de Berlín es apenas un recuerdo en la memoria urbana de la ciudad: El tramo más largo que ha llegado hasta nuestros días es todo un canto a la libertad y el arte: la East Side Gallery, un lienzo de muro de más de 1.300 metros de largo, que se extiende asomado al río Spree, en la calle Mühlenstraße del distrito Friedrichshain-Kreuzberg, y que se considera como el museo de arte al aire libre de mayor longitud y duración del mundo. Una pared ante la que hoy se fotografían los turistas, y que es un recordatorio de una época en que un muro separaba a las personas pero, sobre todo, que no hay muro que resista al deseo de paz.

La historia del Muro de Berlín, en Tu Gran Viaje

Comparte Tu Gran ViajeShare on Facebook0Tweet about this on Twitter12Share on LinkedIn0Share on Google+0Email this to someone
Previous Dónde comer en Bruselas bueno, bonito y barato
Next Las mejores ciudades europeas de 2018

Suggested Posts

Más viajeros que nunca

5ª edicion del Otoño Sefardí de Córdoba

Bugaboo Boxer, la revolución de las maletas

Gran Canaria, placer culpable

1 Comment

  1. Gracias por compartir con todos nosotros toda esta interesante información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este post.

    Saludos