Sobran las razones para viajar a Cáceres en cualquier momento, y para que no te pierdas en su infinita colección de planes y estímulos viajeros, nosotros nos echamos la manta a la cabeza y te decimos los once imprescindibles que no te puedes perder cuando viajes a Cáceres.

Excelsior!

Cáceres

La capital de la Alta Extremadura es una de las ciudades más bonitas de España. Su encantadora ciudad monumental resiste al paso del tiempo, mientras que su magnífica Plaza Mayor sigue llena de vida. Además, la oferta de alojamiento, restaurantes y bares es la mejor de toda Extremadura.

 

 

 
 
 
 
 
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Trujillo

Tierra de conquistadores, aquí nacieron Pizarro, Orellana o García de Paredes. Situada en un promontorio granítico, recibe gran cantidad de visitantes atraídos por su espléndido casco histórico. Destacan sus numerosos palacios, la Plaza Mayor, los conventos, un buen puñado de iglesias y el Castillo.

 

 

 
 
 
 
 
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Guadalupe

Conserva el encanto de los pueblos serranos. La puebla de Guadalupe surge en el siglo XIV en torno a su monasterio, mezcla perfecta de diferentes corrientes, pero en el que predominan los elementos mudéjar, gótico y renacentista. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el monasterio alberga numerosas obras de arte y es uno de los centros de peregrinación mariana más importantes para la cristiandad.

 

 

 
 
 
 
 
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Parque Natural de Monfragüe

Cita obligada de los amantes de la Naturaleza, se localiza en el centro de un triángulo formado por las poblaciones de Navalmoral de la Mata, Trujillo y Plasencia. Monfragüe constituye uno de los ecosistemas mejor conservados de Europa.

 

 

 
 
 
 
 
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Plasencia

Su dilatada historia ha hecho que llegue hasta nosotros un casco histórico que es todo un símbolo de belleza. La joya artística la constituyen las catedrales, Vieja (románica del siglo XII) y Nueva (iniciada en el XIV y de traza renacentista). La Plaza Mayor placentina con el Ayuntamiento se hace acreedora de un detenido paseo. Y como siempre, buenos bares y restaurantes de cocina tradicional.

 

 

 
 
 
 
 
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El Valle del Jerte

Preciosa comarca natural que en primavera experimenta un paisaje imponderable con cientos y cientos de cerezos en flor. El panorama es inolvidable. Sin duda, también pueblos como Jerte, Piornal, Navaconcejo, Cabezuela etc., poseen encantos suficientes para una visita prolongada.

 

 

 
 
 
 
 
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Hervás

La preciosa judería de Hervás da un carácter especial y único a este pueblecito del valle de Ambroz. Su recoleto casco antiguo está lleno de bellos rincones y de algunas de las mejores muestras de arquitectura tradicional de la provincia.

 

 

 
 
 
 
 
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Comarca de La Vera

Caracterizada por bosques de castaños y robles, así como por sinuosas gargantas de agua procedentes de los picos de Gredos que forman piscinas naturales que permiten a los veratos refrescarse un poco cuando aprieta el sol. Casi todos los pueblos de La Vera están llenos de encanto, por lo que es imposible destacar sólo uno. Cuacos de Yuste, famoso por su sobrio monasterio (a 2 km del casco urbano), testigo de los últimos días del emperador Carlos I, ofrece también su pintoresco casco urbano. Jarandilla es famoso por su castillo, mientras Garganta la Olla viene a ser un prototipo de arquitectura verata, lo mismo que Valverde de la Vera, que posee uno de los más espectaculares conjuntos de arquitectura popular de la comarca. Además, Villanueva, Losar, Madrigal, Jaraíz y unos cuantos pueblos más apellidados “de La Vera” merecen una visita.

 

 

 
 
 
 
 
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Coria

Ciudad milenaria y sede episcopal desde la época de los visigodos. Su casco histórico nos obliga a un paseo detenido que comenzará en las murallas, con algunas puertas bien conservadas y el Castillo, del siglo XV. La catedral de la Asunción, comparte sede con la de Cáceres y por su monumentalidad es, quizás, el lugar que reúne un mayor interés. Comenzada en el siglo XIV, se terminó tres siglos después. Con numerosas obras de arte, alberga un museo. Durante nuestro recorrido minucioso por los rincones y las calles de Coria, contemplaremos varios palacios, iglesias, conventos y el llamado Puente Seco (del siglo XVI).

 

 

 
 
 
 
 
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Robledillo de Gata

Tal vez el pueblo más conocido de la Sierra de Gata, pese a tener tan sólo unos 200 habitantes. Robledillo es una de las poblaciones que más sabor tradicional destila en todos sus rincones. Tranquilo, apacible y auténtico, llegar hasta aquí nunca defrauda.

 

 
 
 
 
 
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Las Hurdes

Una de las regiones, históricamente, más remotas de España, pese a que hace tiempo que dejaron atrás su famosa leyenda negra. Las Hurdes sigue siendo una región muy peculiar y sorprendente: para enamorars de ella para siempre basta con, simplemente, llegar, por bellos paisajes naturales, hasta sus lejanas alquerías, formadas por unas pocas y humildes casitas entre las huertas, y probar la sabrosa cocina local.

 

 

 
 
 
 
 
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