Welcome to Patong


Vista de la playa de Patong con el Patong Tower Condominium de frente
Vista de la playa de Patong con el Patong Tower Condominium de frente
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Hay algo para cada viajero en Phuket. Y en Patong, la ciudad más importante de la isla, hay más: hay de todo.

Patong es el bullicio, la modernidad, los pegotes de cables de alta tensión suspendidos por doquier como telarañas, los lady boys repartiendo tarjetas con sus datos en las puertas de la iglesia protestante. La ciudad más importante de la isla fue hasta hace unas pocas décadas un bucólico pueblecito de pescadores que vivían en casas sobre palafitos para convertirse en lo que es hoy, una de las capitales de la marcha del continente asiático. Sí, los pescadores siguen saliendo a pescar en la bahía y en la primera hora de la mañana arrastran sus viejas barcas en la playa urbana, y siguen viviendo en palafitos, arrinconados en la desembocadura del río; pero, sobre todo, Patong es un lugar pensado por y para el turista. Arrasada por el tsunami de 2004 -toda la ciudad está repleta de carteles que señalan rutas de evacuación para futuros tsunamis-, Patong es un conjunto de hoteles, restaurantes, bares, sastrerías, shopping malls y alguna casa tradicional arracimados a la sombra de un rascacielos de oficinas que se yergue orgulloso en mitad de la explanada de la playa.

Vista de la playa de Patong con el Patong Tower Condominium de frente
Vista de la playa de Patong con el Patong Tower Condominium de frente

La ciudad ofrece el espectáculo inigualable de la vida cotidiana thai: un murmullo inacabable de ciclomotores y tuk tuks -pequeños taxis-, humedad, el espectáculo de los bares de go-go’s de Bangla Road… Para un viajero occidental, pocos momentos habrá más enriquecedores que cenar marisco a un precio regalado mientras una orquesta malaya masacra cualquier éxito musical de los últimos cincuenta años que se le pueda ocurrir -desde Fly me to the moon a Viva la vida pasando por, claro, One night in Bangkok– al tiempo que, en la acera de la terraza del restaurante, los lady boys aplauden a los fibrosos luchadores subidos al pick up y que hacen boxeo de sombra para anunciar la velada de thai boxing de esa noche…

Pescadores a primera hora de la mañana en la playa de Patong. Foto © Tu Gran Viaje
Pescadores a primera hora de la mañana en la playa de Patong. Foto © Tu Gran Viaje

Así es Patong: simple y llanamente vida a tope. ¿Y, entonces, qué podemos hacer allí? Pues regalarnos a buenos precios una villa en el Amari Coral Beach (Patong Beach, en el extremo sur de la ciudad, http://www.amari.com/coralbeach), desde la que contemplar la bahía; asistir a una función -para todos los públicos- del famoso Simon Cabaret (Sirirat Rd., http://www.phuket-simoncabaret.com); u olvidarse de la prescindible playa de Patong y poner rumbo unos kilómetros al norte de la bahía, a Kalim Beach, un área de tranquilas playas de roca que se extienden desde el norte de la ciudad hasta el pueblo de Thavorn.

¿Y la noche de Patong? De todos los colores en Bangla Road y calles aledañas. Es cierto que cuando se juntan en la misma frase los conceptos ‘ocio’, ‘turistas’ y ‘Tailandia’, está claro qué puede resultar: una escena sórdida compuesta por discotecas, cerveza barata, table bars, salones de masaje y tropeles de visitantes dispuestos a pasarlo bien y de formas muy distintas -y algunas incluso reprobables-, pero Patong es mucho más que eso, y tiene suficiente para que cualquiera -y desde luego parejas y las familias- disfruten de ella. ¡Compruébalo en primera persona!


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