Piensa en cualquier famoso, político o gran fortuna estadounidense. En cualquiera. De Obama a Ralph Laurent -pasando por, también, sus equivalentes de todo el mundo-, han encontrado en Martha’s Vineyard, una paradisíaca isla en el litoral de Nueva Inglaterra, su Shangri-La particular.

Playas paradisíacas, naturaleza prístina, alta cocina, poblaciones históricas, campos de golf de categoría profesional, establecimientos del máximo lujo… Así es el destino turístico más exclusivo de los Estados Unidos: Martha’s Vineyard. La pequeña isla, a un par de horas de ferry desde Boston, es desde hace décadas el lugar escogido por las elites estadounidenses –presidentes como Clinton, Bush Jr. o Kennedy, artistas, empresarios- como retiro veraniego.

 

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Antiguo puerto de amarre de los balleneros, la isla de Martha’s Vineyard ha visto desaparecer los últimos barcos de pesca para reconvertirse al turismo con encanto, lejos de la actividad desbordante de las megalópolis del nordeste americano. Cada una de sus poblaciones tiene unos encantos particulares e indiscutibles, ante los que también han caído rendidos personalidades europeas como Nicolas Sarkozy, Tony Blair o Richard Branson

Martha’s Vineyard, una isla exclusiva y pintoresca

En el siglo XVII, el explorador británico Bartholomew Gosnold descubrió la isla, repleta de viñedos salvajes, a la que dio el nombre de su hija Marta. No se concibe pues la estancia en Martha’s Vineyard sin “perderse” por sus carreteras, flanqueadas de naturaleza que alcanza su máximo esplendor a finales del verano y comienzos del otoño, en plena “caída de la hoja”. Sus pueblos pescadores en los que el tiempo parece haberse detenido invitan a pasear tranquilamente por sus calles.

 


 

Edgartown, con sus casas de estilo griego que datan de principios del siglo XIX, es un pueblo costero con tiendas de primera calidad y unas magníficas vistas del puerto, probablemente la población más elegante de la isla; Oak Bluffs, Vineyard Haven o Chilmark son idílicos pueblos pesqueros ideales para olvidarse de todo. En la parte septentrional de la isla no podemos dejar de visitar los acantilados de Aquinnah y el pueblecito de Menemsha, donde Steven Spielberg rodó y situó la película Tiburón.

Edgartown

Edgartown es una de las poblaciones más elegantes de toda Nueva Inglaterra. Fundada en 1642, la población es un auténtico museo de arquitectura al aire libre, tal es la profusión de mansiones de estilo neoclásico que flanquean sus calles y avenidas, que fueron erigidas por los magnates de la industria ballenera del siglo XIX. Para apreciar toda la belleza de la ciudad, debemos perdernos por sus calles.

North Water Street con sus mansiones de capitanes; South Water Street, presidida por una pagoda que trajo desde China un capitán a comienzos del siglo XX. Otras edificaciones destacables, y abiertas al visitante, son la Vincent House (la casa más antigua de la isla, construida en 1672), la Thomas Cooke House (que acoge un pequeño museo). Hay también excelentes playas en Edgartown: Norton’s Point, Wasque y Cape Poge es una playa de dunas idónea para surfear; y Lighthouse Beach –al norte de North Water Street, muy cerca del centro- es una playa tranquila de aguas calmas con excelentes vistas del puerto.

 

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Puerto pesquero de Edgartown

Vineyard Haven y Oak’s Bluffs

Vineyard Haven es la puerta principal de entrada a la isla. Hoy un bucólico pueblecito volcado al turismo, durante décadas fue también parada obligada de los grandes buques balleneros. En William Street, las lujosas mansiones de mediados del siglo XIX albergan boutiques y restaurantes, entre las que destaca sobremanera la más espectacular y grande del pueblo, es la Captain Richard Luce House

 

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Playa de Aquinn, Martha’s Vineyard

 

Oak Bluffs ha sido desde siempre el centro turístico y comercial de la isla: hoy, su mayor atractivo consiste en contemplar pausadamente los escaparates de Circuit Avenue y las decenas de cabañas del siglo XIX. En el extremo septentrional de la isla, formando parte de la reserva india Wampanoag, encontramos los espectaculares acantilados Aquinnah. Estas paredes naturales de arcilla roja son la principal atracción de la isla, y esto se evidencia por las multitudes que los visitan. Cerca hay tiendas de artesanía y lugares para comer desde donde puede observar las Elizabeth Islands, hacia el noreste de Vineyard Sound, y la Noman’s Land Island, a 5 kms de la costa.

 

La arrebatadora naturaleza de Martha’s Vineyard

Martha’s Vineyard es un paraíso también para los amantes de la naturaleza. El Felix Neck Wildlife Sanctuary, de 140 hectáreas, una reserva de la Massachusetts Audubon Society a 5 kms de Edgartown hacia Oak Bluffs y Vineyard Haven, tiene 4 kilómetros de senderos para caminar que atraviesan manglares, campos, bosque y orilla del mar, así como bandadas de aves acuáticas y reptiles. Long Point es una reserva de 250 hectáreas de praderas y brezos, donde podremos disfrutar de una encantadora. Long Cove Pond es un estanque de agua dulce, ideal para los amantes de la observación de las aves. El Manuel F. Correllus State Forest, en el centro de la isla, es un bosque de 2.000 hectáreas de pinos y robles. En Aquinnah, el Quitsa Pond Lookout ofrece espectaculares vistas panorámicas de los lagos cercanos de Menemsha y Nashaquitsa, así como del bosque y del océano. Un regalo para los sentidos.