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Algunas experiencias se quedan en nuestra mente y se van disfrutando a medida que pasa el tiempo, porque se reviven paulatinamente sus gratos recuerdos. Así son siempre las experiencias PricelessMadrid para titulares de tarjetas MasterCard; y la última que hemos vivido, una inolvidable noche de estrellas, vino y rapaces, fue una actividad sensacional en la que los cinco sentidos tuvieron protagonismo.

Texto: Joaquín del Palacio. Fotos: Yolanda Cardo.

Nuestra experiencia PricelessMadrid de estrellas y rapaces entre viñedos empieza por la tarde en la capital. Tras algo más de cuarenta kilómetros de trayecto por la autovía, tomamos un desvío de una carretera secundaria que se adentra entre olivares y viñas; concretamente, en los viñedos de la Bodega Qubél. Allí, el recibimiento no puede ser mejor: sus dueños, Carlos y Estrella, te reciben, se presentan y te ofrecen un refrigerio excelente -sus vinos, un mosto, o limonadas acompañadas de canapés (embutidos, jamón ibérico, quesos). Yo paladeo mi queso preferido, Tête de Moine, que sabe de maravilla con el vino tinto Qubél Revelación. Mientras disfrutamos del cóctel, los halconeros se aproximan portando las rapaces…

#PricelessMadrid de MasterCard en la Bodega Quebél de Madrid. Foto © Yolanda Cardo

© Yolanda Cardo

¡Nunca he tenido una rapaz tan cerca!

Nos acercamos a los cetreros para ver de cerca las aves. Empieza el espectáculo. Una de ellas, el cernícalo, es muy pequeña y con ojos vivarachos, pero nuestra atención va directamente hacia el búho real. Es una rapaz nocturna espectacular. Miro su estampa, sus plumas tienen un precioso aspecto aterciopelado y sus ojos amarillos -los más bellos del reino animal- se clavan en los míos; inmediatamente, gira su cabeza como un resorte y mira para otro lado. Su impresionante mirada me atraviesa.

Experiencia #PricelessMadrid con MasterCard. Foto © Yolanda Cardo

© Yolanda Cardo

Nos informan sobre estos pájaros tan especiales. El búho puede cazar en total oscuridad, no es de extrañar pues sus orejas se mueven de manera independiente y su oído es muy fino. También hay dos elegantes águilas Harris y un halcón peregrino. A éste me apetece verle de cerca. Como son inofensivos, se lo pido al cetrero, que me pone el guante y me lo sube al brazo… El halcón peregrino tiene el récord de velocidad entre los animales, pues alcanza más de 300 km/h cuando hace picados para cazar. Todos los asistentes a esta cita PricelessMadrid queremos tener las rapaces en nuestros brazos para hacernos fotos o, simplemente, para mirarlas cara a cara tan cerca ya que siempre les vemos en la distancia, en el cielo… Por cierto, hoy el cielo también será protagonista, pero por otra actividad.

Venus en cuarto creciente

El sol va cayendo, y tras un paseo entre viñedos y árboles llegamos hasta la parte más alta de la finca. Desde allí las vistas son excelentes, incluso se ven las Cuatro Torres de Madrid, pero luego serán mejores porque, allí mismo, hay unos telescopios esperándonos. Aún era de día, pero al mirar por uno de ellos pude contemplar Venus, que es una media luna porque también tiene fases.

Experiencia #PricelessMadrid de MasterCard en la Bodega Quebél de Madrid. Foto © Tu Gran Viaje

© Yolanda Cardo

Todavía el Sol continúa sobre el horizonte y el astrónomo nos cuenta docenas de anécdotas de nuestra estrella: que si su luz tarda ocho minutos en alcanzar la Tierra, que si en su interior hay 15 millones de grados, etc. Jamás había disfrutado tanto de un ocaso, como gracias a esta experiencia PricelessMadrid: fue único escuchando la cantidad de información que nos aportaba. El atardecer fue precioso, y lo percibí mejor después de explicarme los detalles porque se aprecia más lo que se conoce. Y esto solamente es el principio, pues por la noche el cielo se verá mejor.

La mesa ya está preparada

Se va apagando el día y se encienden las velas de la mesa. La cena será junto a los viñedos, bajo esas estrellas que comienzan a verse y la luz del cuarto creciente de nuestro querido satélite. Nos dice un halconero que quizás también escuchemos sonidos de algunas aves nocturnas. Y es cierto: poco después oímos un chotacabras y también sonaron otros animales en plena naturaleza. No es de extrañar que suenen pues cerca de la mesa están algunas de las rapaces que sirven de reclamo.

Experiencia #PricelessMadrid con MasterCard en la Bodega Qubél. Foto © Yolanda Cardo

© Yolanda Cardo

Después de haber hecho tantas cosas ya apetece cenar. El primer plato es fresquito y se agradece, porque siguen las temperaturas altas, aunque estando en el campo pronto refrescará. Degustamos una sopa fría de cerezas con huevas de arenque. Está muy rica, y marida a la perfección con el blanco Mayrit 2013, incluso con el tinto Qubél Nature 2005, porque las cerezas son frutas rojas; aunque el tinto, sobre todo, le va ideal al segundo plato, la carrillera de ternera confitada con vino tinto y su sabrosa guarnición. El postre y el té moruno son el remate perfecto a la velada. ¡Qué rica estaba la cena!

Un satélite, un planeta y una estrella

Parece mentira que estando tan cerca de Madrid (unos 40 kilómetros) se vea un cielo tan oscuro y sea un entorno tan natural pero es que estos viñedos están en un sitio estratégico, ideal para disfrutar de la noche. Nos explican cómo es el cielo, a conocer las constelaciones, etc. Y después toca mirar por el telescopio… Primero la Luna. ¡Es “alunizante”! Parece que puedas tocarla si estiras la mano, los cráteres se ven con sus sombras perfectamente y la superficie con total claridad. Es como si estuviese a mi lado. Toda ella se ve perfectamente y, sin embargo, está a 384.000 km. Aunque más increíble es mirar por el otro, el telescopio refractor, y ver Saturno. Realmente está rodeado por los famosos anillos que se ven alrededor con una nitidez tal que parece irreal porque esta distancia es de más de mil millones de kilómetros. ¡Su imagen tarda en llegar algo más de una hora! Es impresionante poder ver un planeta que está a 9 veces la distancia del Sol, y verlo con total claridad y poder apreciar sus anillos. ¡Qué sensación!

También nos cuenta el astrónomo que los antiguos miraban mucho al cielo y se orientaban por él para hacer labores agrícolas;  de hecho la estrella Vendimiatrix, que también vimos, aparece en verano y les indicaba a nuestros ancestros el tiempo de vendimia. Y es que todo está relacionado, el cielo con la vides pero también las rapaces con el viñedo, pues ellas controlan la población de conejos y otros animales y hacen que el ecosistema esté equilibrado y salgan más sanas las uvas. Y aún nos queda la sensación de escuchar a los animales por la noche y distinguirlos.

En el silencio de la noche

El mejor sentido para orientarse en la noche es el oído y a eso vamos, a escuchar los sonidos nocturnos que emiten los animales. Caminamos en silencio junto a las viñas hasta un lugar entre árboles, allí el biólogo nos enseña cómo reconocerlos y nos cuenta simpáticas anécdotas para recordarlos. Después de varias horas (de las 19 a la 1 h.) de vivencias únicas y un trato excelente, nos despedimos y recorremos el camino inverso. Me voy con pena porque se acaba esta experiencia PricelessMadrid pero con la sensación de haber aprendido y disfrutado. Ahora, cada vez que anochece me siento cómplice del cielo, pues sé alguno de sus secretos y conozco algunas aves que lo surcan.

¿Qué es el Programa Priceless?

Priceless Cities es una plataforma global de experiencias y ofertas únicas para titulares de tarjetas MasterCard, que permite vivir de una forma diferente las principales  ciudades del mundo en asociación con los partners más icónicos de cada una de ellas. Así, Priceless Cities lleva a los participantes entre bastidores, reserva sitios en primera fila, invita a experiencias privadas y ofrece entradas para los eventos más codiciados. Todo en exclusiva para titulares de tarjetas MasterCard. Encuentra toda la información en www.priceless.com/madrid.

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