Una Lisboa literaria


Estatua de Fernando Pessoa frente al café A Brasileira en Lisboa, Portugal
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Recorremos la bellísima Lisboa siguiendo el mapa de la inspiración de su literatura: sus poetas, sus librerías, sus cafés… y, por supuesto, los locales con el mejor fado.

Donde acaba el mar y la tierra comienza”. Así definió el premio Nobel de Literatura José Saramago a Lisboa, la dama de Portugal, abierta al mar y cuna de marinos, conquistadores y escritores: entre todos ellos, han hecho de Lisboa una de las ciudades europeas con más carácter y vitalidad. La sombra de Pessoa todavía acaricia algunos de los muros de los cafés, y la fuerza y la belleza de sus versos subyacen por debajo de los raíles de los tranvías del Chiado. Sus librerías, sus cafés, sus gentes: notas de fado que se incrustan en la memoria y el recuerdo de todo aquel que ha tenido la dicha de perder sus pasos por la capital del Tajo. No son pocos los autores que allí han creado, ni pocas las páginas que allí se han escrito.

Los rincones más literarios de Lisboa

No podemos ir a Lisboa y no caminar por el barrio de O Chiado, ya casi recuperado del incendio infernal que le asoló hace algo más de 20 años. Hoy, sus remozadas calles asisten al desfile diario de miles de viajeros fascinados por uno de los barrios más decididamente bellos. Pero los lugares con significación literaria se reparten por toda la ciudad. Junto con el adyacente Bairro Alto conforma una de las rutas más sabrosas y pintorescas, imprescindibles para entender el alma lisboeta. La iglesia de San Roque (Largo Trindade Coelho), el legendario Teatro de Sâo Carlos (Largo de Sâo Carlos) o el Museo del Chiado (Rúa Serpa Pinto, 6) son sólo algunos de los lugares más interesantes. Si os situáis en la Praça do Comercio, el punto neurálgico de la metrópoli, a la derecha, tras la magnífica estación de ferrocarril de Santa Apolónia, surge uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos de Lisboa, el tradicional barrio de Alfama. Tiene su origen en la época de la dominación árabe, y ya desde aquellos años es punto tradicional de congregación de artesanos y pescadores. Las callejuelas, que se extienden sobre la falda del monte del castillo de San Jorge hasta el río Tajo, son de las más sabrosas de la ciudad, y sus fachadas normalmente se cubren de azulejos. Es en este barrio donde se encuentra la catedral, la Sé, uno de los templos más bellos de Portugal.

Otro barrio ineludible es el de Cais do Sodré, que en sus orígenes (tras el terremoto de 1755) se convirtió en uno de los más selectos de la ciudad, y que no tardaría mucho en ser punto de encuentro de los marinos que arribaban al puerto lisboeta desde las cinco esquinas del mundo. Sólo sea por tomar un café en el British (Rúa Bernardino da Costa) y contemplar el trasiego del Mercado da Ribeira, merece muy mucho pasear por sus calles. La casa de Fernando Pessoa (Rúa Coelho da Rocha, 16), que el poeta habitó durante los últimos años de su vida, está totalmente reformada. Hay biblioteca, centro de documentación y algunos objetos personales expuestos en vitrinas, pero poca cosa: un pasaporte, una agenda… en la puerta de entrada saluda, al modo de vitrina, una carta astral del escritor en piedra. Otro lugar donde permanece el espíritu del poeta es en el café Martinho da Arcada (Rúa da Prata, 2), que fue fundado en 1782. Este café era uno de los favoritos de Pessoa, y hoy es, además de café, sede de la Asociación Pessoana de Amigos del “Martinho de Arcada”.

Toma nota: las mejores librerías en Lisboa

El placer de oler cómo la pulpa de los libros viejos se va deshaciendo con el paso del tiempo podéis experimentarlo en la parte alta de la Rúa do Alecrim, donde hay varias librerías especializadas en libro usado y grabados. Las más nombradas son Joao Trindade (Rúa do Alecrim, 32) y Campos Trindade (Rúa do Alecrim, 44). Uno de los “fondos” preferidos para las fotografías de las decenas de miles de visitantes de Lisboa es la estatua de Fernando Pessoa que se encuentra en el café A Brasileira (Rúa do Almeida Garret, 120). En la entrada hay una estatua de bronce del poeta sentado a la mesa, dejando una silla libre para que cualquiera se pueda tomar algo con él y -cómo no- hacerse la correspondiente foto… tal vez típico, pero resulta imposible resistirse a la tentación… La obra del poeta Joâo de Deus no es tan conocida como la de Pessoa, pero no por ello deja de ser la de uno de los mejores y más sensibles literatos portugueses. Para que no se pierda su recuerdo y satisfacer a sus lectores, está el Museu Joâo de Deus (Avenida Álvares Cabral, 69), en el barrio de San José.




Fado, siempre fado

Algo imperdonable en Lisboa sigue siendo dejar de acudir a conmoverse con el fado. Este género musical ha dado la vuelta al mundo, y condensa en sus letras el espíritu melancólico que se adjudica al portugués. Madredeus o Amalia Rodrígues, la gran madonna de la canción popular lusa, son sólo la punta de lanza de un género musical que está viviendo una edad de oro, como atestiguan las docenas de locales consagrados al fado que hay en la capital lisboeta. En el Bairro Alto es donde se concentran la gran mayoría de las casas de fado de la ciudad De todos ellos, los más recomendables son Fado Nó Nó (Rúa do Norte, 47-49), el Café Luso (Travesía Quimada, 10) y el Arcadas do Faia (Rúa da Barroca, 54-56).




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