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En Irlanda te espera uno de los más excitantes viajes que puedes hacer por carretera: Seguir la Wild Atlantic Way, una ruta automovilística de 2.500 kilómetros que recorre todos los rincones de la costa occidental, desde Donegal a Cork.

Aterrizar en un aeropuerto irlandés -Dublín, Shannon, Cork- y alquilar un coche es, siempre, una excelente idea (consejo que no debe olvidar: Imprescindible que sea de cambio automático). Descubrir la Isla Esmeralda desde la carretera es la mejor manera de enamorarse de Irlanda. No son las carreteras irlandesas las mejores del mundo pero sí que pueden presumir de ser de las más divertidas: no solo porque se conduzca a contra mano si no por la rotundidad de sus paisajes, lo entrañable de cualquiera de sus pueblos y lo acogedor de cada pub y posada que salen al camino. De las numerosas rutas marcadas para los viajeros internacionales, la más completa y agradable es, sin duda, la Wild Atlantic Way, una ruta automovilística de 2.500 kilómetros que recorre todos los rincones de la costa occidental, desde Donegal a Cork. ¿Entre medias? El verde infinito del campo y el gris eterno del océano y, como escalas inolvidables, el condado de Sligo, Galway, el estuario del Shannon, el Anillo de Kerry, la península de Dingle… Definitivamente, uno de los itinerarios automovilísticos más bellos de Europa.

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