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Los mejores curries del mundo, el bar de Jack el Destripador y Daniel Defoe: tres razones entre miles para perderse por las calles del East End de Londres.

Ser un eastender por un fin de semana y poder sacarle toda la punta al East End de Londres como un local más es una de las mejores maneras que se me ocurren de disfrutar de una de mis ciudades favoritas. Para eso, nada mejor que vivirlo como un londinense cualquiera y tener mi propia casa: mi apartamento londinense -un maravillo duplex al lado de City Road con una terraza estupenda y que está disponible a un precio muy asequible en www.housetrip.es; y es que alquilar cualquiera de sus estupendos apartamentos es la mejor manera posible de vivir Londres como un local- está a un paso de Old Street, y tiene todo lo que necesito y un poco más: espacio, buen gusto, libros, tele grande, un solarium y una azotea que me hace suspirar de envidia y, sobre todo, ubicación: a un par de minutos de la rotonda de Old Street, con su extraño parque de limpieza urbana cubierto por un templete del que cuelgan inmensos anuncios del Iphone 5C en el centro de la plaza y, en un lado, los apartamentos Bezier, dos bloques residenciales de lujo con la forma de media granada sin argolla que a mí, contra la opinión popular que les nombró “edificio más feo de Londres en 2012”, simplemente me encantan, aunque sí pienso, mientras me ajusto la bufanda y echo a andar City Road para abajo hacia el corazón del East, que lucirían más en Miami Beach o Durban.

A solo unos pasos de esos apartamentos comienza la colección de lugares míticos del East End. La capilla que está casi asomada a la plaza le parecerá a un viajero despistado una iglesia cualquiera -bella, puro estilo Georgiano-, pero no lo es: la levantó John Wesley, el fundador del Metodismo, quien estaba muy lejos de suponer cuando lo hizo, a finales del siglo XVIII, que hoy sería uno de los ritos religiosos más importantes del mundo, y que está marcado en el mapa londinense de multitud de visitantes. Casi enfrente de esta John Wesley Chapel descansa, en el cementerio de Bunhill Fields, está enterrado uno de mis autores preferidos, Daniel Defoe, que narró como nadie el Londres del XVII en Diario de Año de la Peste (mucho mejor que Robinson Crusoe). Sun Street, Finsbury Square… Defoe no reconocería apenas nada de esta City de Londres, ese centro económico de Europa y casi del mundo en el que los oficinistas fuman a hurtadillas en los voladizos de los edificios de oficinas y donde apenas hay tráfico y sí grandes obras que prometen sumar, en apenas unos meses, más gigantes al espinazo de vidrio y acero que es el skyline de Londres.

Old Spitalfields Market, Clemente Corona. Tu Gran Viaje

Abierto toda la semana, el domingo es el día grande del Old Spitalfiedls Market, en el 16 de Horner Square

Cruzo Liverpool Station y me caigo casi de bruces en el Old Spitalfields Market, perezoso a esta primera hora de la mañana de viernes; curioseo entre los cajones de un par de puestos de carteles, pregunto el precio de un maletín de cuero, husmeo los canastos repletos de quesos de Andruet London. Al salir del mercado cruzo la calle y entro en el Ten Bells, un magnífico pub de Londres que sería tan solo un magnífico pub de Londres más si no fuera porque, en él, es en donde fueron vistas con vida por última vez varias de las víctimas de Jack el Destripador. Glubs, me digo, mientras paladeo una Ale más fría de lo habitual y que, para mí, es simplemente perfecta.

Ten Bells East End, Foto de Clemente Corona

El Ten Bells está abierto desde mediados del siglo XVIII.

El pub está tranquilo en este soleado mediodía; un par de ales son perfectas para abrir boca ante el festín que sé que me espera en Brick Lane, ese trozo trasplantado de Bangladesh en pleno corazón del este de Londres y que se ha puesto de -mucha- moda gracias a mercadillos de primera como el Sunday Up Market, en la Old Truman Brewery, donde además de ropa de jóvenes diseñadores y algo de segunda mano hay muebles, ropa vintage y comida orgánica, pero sobre todo porque en cualquiera de las curry houses que abarrotan la calle puedes dar con el mejor curry que hayas comido en tu vida. Cuesta decidirse por un restaurante: pero la familia real me llama desde el comedor del Preem & Prithi (Brick Lane, 118-122), y triunfo.

Preem&Prithi en Brick Lane. Foto Clemente Corona

La familia real inglesa al completo en el Preem & Prithi, la mejor curry house de_Brick Lane.

Esta calle de Brick Lane, con sus viviendas de ladrillo del siglo XIX -e incluso anteriores-, sus casas de cambio y su Gran Mezquita sé que se transforma cada domingo en uno de los mejores mercadillos de Londres: pero hoy no es domingo, y me da igual: tengo un dúplex maravilloso que me espera a un corto paseo…

Vivir Londres como un local

La mejor manera de vivir el East End como un londinense más es hacerlo en tu propia “casa”, y para eso nada mejor que alquilar cualquiera de los apartamentos de www.HouseTrip.com, uno de los principales proveedores de alquileres vacacionales en el mundo. Con una media de unas mil incorporaciones semanales, HouseTrip cuenta ya con más de 275.000 propiedades entre apartamentos, casas y villas, en más de 15.000 destinos repartidos por todo el mundo. En el East End, por ejemplo, hay dos apartamentos en Fullwood Mews: uno, con espacio para hasta 14 personas y un precio desde 564€ por noche, y otro, más pequeño, con espacio para hasta cinco personas y un precio desde 205€ por noche. Con todas las comodidades, muy buena decoración, y a un paso del metro. Más info, en www.housetrip.com

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