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Nuestra ciudad está repleta de lugares imprescindibles. Para todos los gustos, todas las sensibilidades y todas las necesidades: y aún habituados a su presencia, los hay que merecen una visita tras otra. El Museo del Ferrocarril, ubicado en la Estación de Delicias, es uno de esos lugares: una joya de nuestro patrimonio cultural que, a tiro de piedra de la plaza de Atocha, nos espera, como prólogo desde el sur al Triángulo del Arte, para enseñarnos, divertirnos y, sobre todo, hacer que nuestra imaginación vuele, gracias a la riqueza y accesibilidad de la colección que atesora en sus instalaciones y que celebra en estos días su 30º aniversario

Tres décadas cumple ya el Museo del Ferrocarril, instalado en el corazón de Arganzuela en lo que fue la estación de Delicias. Para celebrar la efeméride, el viernes 19 de diciembre la entrada será gratuita durante su horario de apertura habitual, de 9.30 a 15.00 horas. Ese día, el museo ofrecerá visitas guiadas por diferentes vehículos de la colección permanente, entre los que destaca un furgón estafeta de Correos, construido en 1892 y recientemente restaurado estéticamente tal y como circuló entre los años 1952 y 1971. En paralelo, también podrán visitarse las instalaciones de la Biblioteca Ferroviaria y el Archivo Histórico Ferroviario, un espacio documental de referencia básica para el conocimiento del ferrocarril en España. En el Aula Talgo se mostrará una exposición de treinta documentos que hacen un repaso por los treinta años de historia del museo y también podrá verse el documental ‘Ayer y hoy del ferrocarril en España’, con imágenes del archivo cinematográfico de Renfe.

El mágico universo del tren

El Museo del Ferrocarril se haya situado en la antigua estación de Delicias (no confundir con la estación de Cercanías del mismo nombre), a la que llegamos por un lateral que se abre a la altura del nº 61 del Paseo de las Delicias, la bulliciosa arteria principal del distrito de Arganzuela, una de las zonas más castizas y populares de la ciudad. El germen del Museo y su colección se remonta a los años 30, cuando las diversas compañías ferroviarias que existían en España comenzaron a recopilar locomotoras y objetos relacionados con el ferrocarril. La Guerra Civil interrumpió la iniciativa, y no fue hasta 1967 que la idea de crear un museo pudo ser llevada a la práctica, tomando cuerpo en el Palacio de Fernán Núñez de Madrid, donde permaneció hasta 1983, año en que se trasladó a la estación de Delicias.

El Museo alberga una de las mejores colecciones de locomotoras (de vapor, eléctricas y diesel) y de coches de viajeros históricos de Europa, que permite observar y comprender la evolución de este modo de transporte en España. Además, en las salas de Modelismo, se pueden admirar colecciones de maquetas animadas y estáticas, mientras que, en el resto de salas, el Museo cuenta con colecciones de elementos del universo ferroviario de gran valor didáctico y sentimental (relojes, faroles, placas originales de locomotoras, fotografías, grabados y planos…) que dan testimonio real de los más de 150 años de historia del ferrocarril en nuestro país.

En una ciudad con tan exquisita oferta cultural, el Museo del Ferrocarril es una opción imprescindible no sólo por la riqueza de la colección ferroviaria expuesta sino también, y no menos importante, por el hecho de que su misma concepción museística hace de la visita más que una experiencia didáctica: no hay visitante que no sueñe y que no juegue, aunque sólo sea por unos minutos. El visitante puede subirse y entrar en todos los vagones y locomotoras, sentarse en los butacones de cuero o asomarse a las locomotoras, y dejar así volar su imaginación. Los más pequeños de la casa se divierten especialmente, pues disfrutan de una experiencia lúdica que despierta en ellos el interés por el mundo del tren: todo ello hace del Museo del Ferrocarril una de las mejores opciones en nuestra ciudad para disfrutar del ocio en familia.

Actividades

Una de las grandes bazas del éxito del Museo del Ferrocarril es su amplio programa de  actividades para todos los públicos, formado por una variada propuesta de opciones destinadas principalmente a los más pequeños, pero que admiten y buscan la implicación de los adultos y su participación conjunta en la realización de las mismas. Las más destacadas son el Programa escolar (visitas concertadas de los colegios), el mercadillo de modalismo ferroviario (que tiene lugar todos los primeros domingos de mes, y que se ha convertido en una cita imprescindible para coleccionistas, aficionados y curiosos del mundo del tren venidos desde toda España), el teatro familiar (representaciones de obras para el disfrute de toda la familia), y sobre todo el Ferrocarril de las Delicias, el único parque ferroviario de la Comunidad de Madrid, que se abre al público todos los sábados con regularidad, y en el que podemos maravillarnos con un excelente circuito de vía única de nada más y nada menos que 265 metros en el que encontraremos dos estaciones, vías para facilitar las maniobras, cruces y el acceso de viajeros, carbonera y cocherón… Una manera divertida y enriquecedora como pocas para hacernos sentir la emoción del ferrocarril. Además, El Museo del Ferrocarril ofrece un programa de actividades de fin de semana que incluye actividades como el Teatro Familiar, el recorrido en el Minitrén de cinco pulgadas o los talleres didácticos.

Historia de una estación

En el último tercio del siglo XIX, Madrid estaba viviendo una de las mayores transformaciones de su historia, emprendiendo el camino que ha hecho de ella una de las grandes metrópolis europeas. La ciudad supera el millón de habitantes y la realización de los Ensanches y la construcción de tres estaciones de ferrocarril (Atocha, Príncipe Pío y Delicias) la convierten en el centro radial de comunicaciones del país. Construida en sólo catorce meses con un coste de dos millones de pesetas de la época por la “Compañía del Ferrocarril de Madrid a Ciudad Real y Badajoz”, durante mucho tiempo, erróneamente, se relacionó la estructura metálica de la estación de Delicias –su elemento arquitectónico más destacable- con el mítico ingeniero francés Gustave Eiffel. Hoy podemos afirmar, sin ninguna duda, que el proyecto del edificio se debió únicamente al también ingeniero francés Emile Cacheliévre, que se encargó de la dirección de las obras junto al ingeniero español Calleja.

La estación fue inaugurada por el rey Alfonso XII, su esposa doña María Cristina y el presidente del Gobierno de la época, Antonio Cánovas del Castillo, el 30 de marzo de 1880. La estación conectaba entonces Madrid con Lisboa con trenes directos y un tráfico mixto, y era principalmente empleada para el tráfico y descarga de mercancías. En 1969 se cerró al tráfico de viajeros, pasando todas sus circulaciones a las estaciones de Atocha y Chamartín, hasta que en 1980 se declara el edificio como “Monumento Histórico” (y posteriormente “Bien de Interés Cultural”) y, el 19 de diciembre de 1984, abre sus puertas como Museo del Ferrocarril. La belleza y majestuosidad de la estación han hecho de él un escenario recurrente en las pantallas del cine y de la televisión, habiendo de escenario de grandes películas y series (Doctor Zhivago, Amantes, Las cosas del querer, El amor perjudica seriamente la salud, Cuéntame).

Datos prácticos


Museo del Ferrocarril. Pº de las Delicias, 61. Tel. 902 22 88 22. Abierto de martes a domingo: de 10.00 a 15.00 h. Cerrado los lunes y durante el mes de agosto. Entrada individual: 4€. Estudiantes, niños de 4 a 12 años, y 3ª edad: 2’5€. Sábados, entrada gratuita. www.museodelferrocarril.org
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