Un viaje piel adentro


Entrevista a Camilo José Cela Conde. © Jesús Gª Marín / Tu Gran Viaje.
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El 11 de mayo se cumple el centenario del nacimiento de un gran autor de libros de viajes: Camilo José Cela. Y en Tu Gran Viaje conmemoramos el aniversario con una entrevista a Camilo José Cela Conde.

Josep Pla le preguntó una vez a Cela: «¿Le gusta a usted escribir?» Y el autor de La colmena le contestó: «No tiene usted idea, me gusta enormemente. En el fondo  es la única cosa que me divierte. Vivo en realidad para escribir». Cela se tomó muy en serio lo de escribir, lo de construirse un personaje y lo de viajar, pero hay otro Cela, más íntimo y desconocido que va muy del brazo de su mujer Charo por Mallorca y que nos describe, con abundante documentación y conocimiento de causa, su hijo Camilo José Cela Conde, antropólogo y catedrático de Filosofía, que el pasado lunes presentó en la Biblioteca Eugenio Trías de El Retiro su libro Cela, piel adentro (Editorial Destino) en el que, además de hacer de dermatólogo de su padre, aporta infinidad de noticias para recomponer las teselas de ese mosaico interminable que fue don Camilo.

—Camilo, Pla copiando a Gide dijo que lo más superficial que tiene el hombre es la piel…

—Y tenía razón. Lo que interesa es lo que hay piel adentro…

—Hay un Cela que nos dio cantidad de espectáculos, unas veces sórdidos y otras atinados, pero siempre movidas inteligentes. ¿Es ese el “Cela piel afuera”?

—Hubo tantos “Celas piel afuera” que casi cada uno tenía el suyo y hablaba de él. Siempre que sale una conversación así el interlocutor me cuenta el Cela que él conoció. Con frecuencia se trata del personaje inventado y representado por mi padre en ese momento.

Camilo José Cela contemplando una obra suya en una exposición durante la posguerra española. Foto © y cortesía de la Fundación Charo y Camilo José Cela
Camilo José Cela contemplando una obra suya en una exposición durante la posguerra española. Foto © y cortesía de la Fundación Charo y Camilo José Cela

 

—Usted trata en su nuevo libro un Cela piel adentro, o sea el más desconocido para nosotros. Que tres cosas nos pude decir de su padre que estén por conocer…

Que, como dicen los franceses, cuando escribía a Charo se disponía a Vider son sac. Que incluso en unas cartas que sólo iba a leer Charo la literatura asomaba por los poros. Que esa persona lo era todo para Camilo José Cela.

—En su libro muchas veces reeditado “Cela, mi padre” traza una semblanza biográfica del Nobel, ¿y en este?

Se mantiene buena parte de esa no biografía, que no lo es, pero sí semblanza del padre que conocí. Aunque he tenido que tamizar todo lo que permanece a causa de lo que ahora sé y antes no. Ha sido una suerte que mi madre guardase tantas cosas.

—Una de las cosas que usted se ha propuesto reivindicar este Año Cela es, la impotancia que tuvo Charo, su madre…

En realidad no soy yo quien lo reivindica, sino todos los que conocieron a mis padres y se dieron cuenta de lo que significaba su vida en pareja no y para ellos, sino incluso para las obras de CJC.

Imagen de la boda entre Rosario Conde y Camilo José Cela. Foto cortesía y © Fundación Charo y Camilo José Cela
Boda entre Rosario Conde y Camilo José Cela. Foto cortesía y © Fundación Charo y Camilo José Cela

—Sin el esfuerzo suyo y de la Fundación Charo y Camilo José Cela, del Nobel en su centenario casi no se habría acordado ni el Tato…

—Nunca lo sabremos. Es lo que tiene la vida, que siempre habría podido ser de otra manera e ignoramos por completo si hubiese sido para mejor o para peor.

—En vida, don Camilo era un morlaco con cuernos sin afeitar (su padre, como banderillero que fue de plazas de tercera sin enfermería, era partidario de los toros con los cuernos en estado puro);  pero, volvamos a la pregunta… Nada más morirse Francisco Umbral, supuesto amigo, y Gibson, supuesto investigador, le dieron unos garrotazos y se cebaron con el cadáver exquisito del Nobel y sin darle derecho a réplica. ¿Por qué no escribieron esos libros en vida de Cela? ¿Por falta de cataplines?

—Supongo que si no los escribieron en vida es porque no se atrevían. Pero vivo o muerto Cela, esos libros que me comenta usted me parecen un bodrio.

Autorretrato de Camilo José Cela. Cortesía y © Fundación Charo y Camilo José Cela
Autorretrato de Camilo José Cela. Cortesía y © Fundación Charo y Camilo José Cela

—A mí también me parecen un bodrio. Trapiello, en su famoso tocho de las Armas y las Letras, perdona a asesinos fascistas y estalinistas, pero a Cela le niega el pan y la sal, y eso que no escribió ni una sola línea ensalzando al Caudillo o a Stalin, y desconoce además los estudios de Justino Sinova…

—No soy desde luego quien tiene que decir a los demás lo que han de escribir. Cada cual con sus razones y su conciencia. Tampoco me parece que tenga ninguna importancia el que nos pongamos o no a perdonar a los otros por escrito.

—Queda por hacer un estudio para mesurar el pulular de su padre en la pecera franquista en la que también respiraban casi todos los que le acusan veladamente o no…

—Desde luego que sí, que ese estudio es muy necesario. Sobre todo porque nos daría claves acerca de lo que significó vivir en aquellos años terribles.

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