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Un llamamiento de atención a nuestra actitud hacia el planeta y los seres vivos con quienes lo compartirmos y, también, un bellísimo poema visual que glosa su belleza y su diversidad. Eso es Terra, la última película de Yann-Arthus Bertrand, con quien hablamos de ella.

 

Terra. Un documental de yann Arthus-Bertrand y Michel Pitiot.

Terra, una película de Yann-Arthus Bertrand patrocinada por OMEGA

 

Homo homini lupus: El hombre es un lobo para el hombre… y, como muy acertadamente mantiene Yann-Arthus Bertrand, también para el lobo. El fotógrafo, realizador y -tal vez por encima de todo- activista francés ha dedicado décadas de trabajo y casi toda su obra a enfrentarnos con esa realidad y, tras películas imprescindibles como Planet Ocean o Home, vuelve a sacudirnos la conciencia con otro poderoso aldabonazo visual, Terra. Un documental co-dirigido con Michel Pitiot y patrocinado por OMEGA con el que Bertrand nos alerta una vez más de la fragilidad del planeta y cómo es nuestra -francamente mejorable- relación con nuestros compañeros “de piso”: la fauna salvaje a la que, a ojos vista, estamos exterminando o, simplemente, confinando y arrinconando…

Recostado en una silla de sala de la exclusiva boutique OMEGA de Madrid, Bertrand hojea concentrado su libreta. Me saluda y tomo asiento, y recordamos con detalle, junto con el equipo de colaboradores que le acompaña, nuestros encuentros de los últimos años en Río de Janeiro y Barcelona. Bertrand está cansado: hace apenas unos minutos que ha desembarcado de un avión que le ha traído desde Vancouver -escalas de por medio-, donde ha acudido como conferenciante a un evento TED, sobre el cambio climático en el que ha coincidido con, entre otros, Al Gore, el ex-vicepresidente estadounidense abanderado de la causa y hacia el que muestra gran simpatía aunque haya formado parte de esa clase política que, como me ha recordado en las entrevistas anteriores, “es ni más ni menos como nos merecemos”.

El realizador ha viajado a Madrid a presentar el documental Terra, que ha realizado junto a Michel Pitiot, y que es otro llamamiento más –van unos cuantos- a que nos demos cuenta de cuánta responsabilidad tenemos los seres humanos, desde la cúspide de la pirámide de la vida, en la degradación a ojos vista del planeta. Este documental, tan potente y eficaz, y tan bello visualmente, como sus demás trabajos, es también algo menos desgarrador, menos incómodo y, de un modo más primigenio, incluso más esperanzado. “Sí, hay un poco de todo eso. Pero las imágenes que rodamos en la planta de procesado de carne me parecieron duras incluso a mí, y por eso no aparecen”, recalcará en la charla posterior a la proyección de la película, que nos presenta una auténtica fábrica de carne que más pareciera una factoría de coches y cuyos operarios, vestidos como astronautas y equipados como tales, diseccionan animales para nuestro consumo bajo una luz neutra, limpia, diríase –pero no- que indolora. “Los seres humanos hemos creado especies y variedades animales que sacrificamos en ciudades y fábricas. Y hemos reducido la vida salvaje a la porción más pequeña del mundo animal: Más del 95% de los vertebrados de la Tierra –mamíferos, pájaros, reptiles- son ganado. Y eso es Terra, una canción a esos seres con los que compartimos todo. “Cuando estás en Botswana, un país maravilloso, te sientes muy feliz por poder filmar toda esa vida salvaje, pero no puedes dejar de pensar a escala global que los animales salvajes están desapareciendo, que les recluimos estas especies de zoo, en espacios abiertos donde el ser humano no puede sobrevivir. Claro que son animales libres, y es algo maravilloso, pero están, por así decirlo, bajo candado”.

Afable y convicente tanto en el cara a cara como en la pantalla, Bertrand apenas deja resquicio a la esperanza cuando se le pregunta si aún estamos a tiempo de revertir la situación, de parar la carrera emprendida para esquilmar el planeta y, en el proceso, destruirlo. Transmite esa actitud –que no define como pesimismo- de un modo tranquilo, tal vez intencionadamente desapasionado: deja que las cifras, las imágenes, hablen por sí mismas. Ese es su trabajo. “Conseguir que amemos al planeta y todos los seres vivos que lo habitamos es mi trabajo, mi obligación diaria como fotógrafo y realizador. Y espero de verdad que Terra contribuya a ello”.

 Terra habla de no de la culpa sino de la responsabilidad y hacer preguntas como “¿por qué?

 

Ese resquicio a la esperanza está en los pequeños cambios de actitud que podamos tomar a título personal. Bertrand, por ejemplo, amante de la buena mesa como buen francés, se convirtió en vegetariano hace unos años: demasiadas imágenes de mataderos, de ceremonias rituales en las que se sacrifican a machetazos centenares de miles de cabezas de ganado, infinitas aves y peces axfisiados por mecheros y anillas de plástico. Él sí cree que algo esté cambiando. “Con respecto a hace unos años, las diferencias están sobre todo en la percepción de la gente, en que ahora somos más conscientes de qué está pasando, pero más allá de eso… Sabemos lo que pasa pero, quizá, no lo queremos creer”. Una actitud de cambio que cuesta trasladar a las esferas donde se toman las grandes decisiones, a los lugares donde sí se pueden revertir situaciones de gravedad. “La presión popular hace que los gobiernos sean más eficientes a la hora de firmar acuerdos, como los que se llevaron a cabo en COP21, la cumbre de París. Pero esos gobiernos simplemente hacen su trabajo, y eso no es suficiente. Si no hacemos que se cumplan, no sucederá nada. Sí, podemos usar más energía sostenible pero, por ahora el 78% de nuestra energía es energía fósil, como me recordaba Al Gore en Vancouver”.

No es la de Bertrand una actitud proselitista en el cuerpo a cuerpo: es consciente de la venda en los ojos que nos debemos poner para vivir acorde a nuestros gustos (que no, tal vez, necesidades). Los teléfonos móviles y las tabletas de alta gama reposan sobre la mesa alrededor de la que conversamos. “¿Por qué la humanidad no es capaz de detener el crecimiento del consumismo, y esta esquilmación de los recursos naturales solo para vivir mejor? Quizá Terra, viendo cómo los animales viven y gestionan su territorio y su alimentación cotidiana de otras maneras pueda servir de ejemplo para nosotros. También me concierne su sufrimiento, cómo les matamos o les alimentamos es algo ético y moralmente correcto por nuestra parte, de los humanos… Pero Terra habla de no de la culpa sino de la responsabilidad y hacer preguntas como “¿por qué?”

 

 

OMEGA y Good Planet

Además de dedicarse a crear relojes exquisitos, OMEGA dedica también su tiempo a proteger la Tierra. En 2011, la firma anunció su colaboración con GoodPlanet, una organización fundada por Yann Arthus-Bertrand, de fama mundial por su firme dedicación a promover el desarrollo sostenible. Desde entonces, GoodPlanet y OMEGA han ayudado a aumentar en todo el mundo el interés por temas medioambientales, al tiempo que fomentan ese desarrollo. Con documentales premiados y proyectos ambiciosos, la colaboración continúa estableciendo una valiosa diferencia. “Es muy importante tener un patrocinador como OMEGA, porque nos permite una libertad total en la distribución posterior del film”, dice Bertrand. “Por eso la película es de libre distribución. Que alguien acepte darnos carta blanca para hablar de nuestras convicciones más profundas, porque tienen las mismas que nosotros, es un regalo maravilloso”.

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