Claudio Magris, el viajero a pie


Claudio Magris 2006 © Carles Mercader
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Europa, el descubrimiento de la literatura, los Balcanes, el viajar… De todo esto nos muestra en esta entrevista su magisterio certero el escritor, intelectual y, siempre, viajero, Claudio Magris.

Texto: Clemente Corona

Durante la primavera de 2008 crucé correos electrónicos con Claudio Magris, mientras yo leía El infinito viajar -su último libro por aquel entonces- y releía Microcosmos y Danubio, y él viajaba por India -entre otras muchas cosas, claro. El resultado de aquella correspondencia fue una batería de preguntas y respuestas que dejaban, dejan, muy a las claras que Magris es no sólo una persona lúcida y cabal -que decían nuestros padres- sino que también es, y en él cabe, Europa. Asomado desde la esquina mediterránea que es Trieste -ahora de Italia, antes de Yugoslavia o el imperio austro-húngaro, pero siempre Istria, siempre bella y sentida-, Magris ha pateado muchos caminos y llamado a muchas puertas: las necesarias para cargarse de conocimiento y razones, y compartirlas con todos quienes le leemos, o quienes le escuchan en sus clases. Parte de aquella conversación electrónica fue publicada al tiempo en las páginas de la revista Esquire; lo que sigue es aquella charla, más extensa, siempre -tratándose de Magris- corta.

¿Qué lecturas le acompañaron de niño y despertaron al escritor? ¿Cómo descubrió Claudio Magris los libros?

El primer libro que leí, el primer encuentro con la palabra que contiene e inventa la realidad, y por lo tanto destinado a permanecer para siempre como EL LIBRO, es una novela de aventuras para niños, Los misterios de la selva Negra, de Salgari. Me puse a leerlo por mí mismo, sólo en la segunda parte; acababa de cumplir seis años y de aprender a leer, y la primera parte la había leído poco a poco, día a día, con mi tía María, cuando yo no sabía aún descifrar el alfabeto. Aprendí a leer con Salgari, con las hazañas de sus héroes, hombres y animales, que están ligadas a quien las escucha, ignorante entonces, sin darme cuenta, de la trama e indiferente hacia el autor, convencido de que las historias son narradas por sí mismas y que los hombres, escritores o no, sólo deben repetirlas y transmitirlas. Desde entonces, siempre he pensado que de alguna manera la literatura, en su esencia, es una historia anónima oral; sería mejor si los autores no existieran, o si al menos no fueran identificados -que siempre están muertos, como me dijo una vez una estudiante-, o desconocidos y forzados a la clandestinidad. De aquella fantasía adolescente e improbable de Salgari aprendí a amar la realidad, el sentido de unidad de la vida, y nació mi familiaridad con la variedad de pueblos, civilizaciones, costumbres… Experiencias diversas que son manifestaciones diferentes de un ser humano universal. Luego, por supuesto, vinieron los grandes, los “verdaderos” escritores, que resultaron fundamentales; pero nos tomaría esto tomaría mucho tiempo para hablar. Escribí un breve ensayo llamado, de hecho, los libros de mi vida.

Usted es un hombre de frontera, nacido en el Trieste, conocedor como pocos del universo eslavo. ¿Qué opinión tiene sobre los acontecimientos de Kosovo? La independencia, los disturbios…

Pienso que esta fiebre identitaria, que conduce a una continua obsesión por identificar todas las naciones y todos los idiomas y todos los grupos étnicos, y que sin duda son un valor sagrado, cuando la lleva a cabo un Estado es un delirio, porque también puede arrastrar a la guerra y a las persecuciones.Una minoría amenazada, cuando se convierte en Estado, también se convierte en mayoría, y entonces comienza a amenazar a la minoría dentro de ella. Esto es lo que ocurrió en Kosovo, donde en cierto momento se pasó de ser los serbios una amenaza para los albaneses, a serlo los albaneses para los serbios. Es grotesco el que muchos estados se formen, aún a costa de sangre, y al mismo tiempo, sueñen con ser parte de un estado más grande aún. En este sentido, la independencia estatal de Kosovo es un fenómeno negativo.


El concepto de Mitteleuropa, desarrollado por usted, es certero y brillante. Su compatriota Máximo Gaggi argumenta que el papel de nuestro continente disminuirá en un futuro cercano. ¿Cómo lo interpreta usted nuestro futuro como entidad política, cultural? ¿Sigue teniendo validez la “civilización” europea, o se diluirá en el siglo XXI?

Mitteleuropa no es una categoría metafísica; indica una cierta cultura común de las distintas nacionalidades y lenguas que conforman Europa Central. Una cultura que cambia con el tiempo, y así con el tiempo también cambia el significado de esta palabra, que fue creada para definir el predominio político y económico de los alemanes y húngaros a mediados del siglo XIX. Fue una cultura que desempeñó un papel de oposición al fascismo y el nacionalismo del primer tercio del siglo XX, y también a los regímenes de tipo soviético, y que ahora tal vez desaparezca en la “americanización” de la Europa Central y Oriental.

¿Cuánto cree que tardaremos en ver, en vivir, en disfrutar de una Europa realmente unida?

Creo que va a pasar mucho tiempo antes de que tengamos una Europa verdaderamente unida: hay muchos contratiempos, pero también algunos progresos. Una verdadera unidad europea, un auténtico Estado europeo, es nuestro único futuro posible, porque ahora los problemas ya no son nacionales, sino, de hecho, de toda Europa.

Su retrato de Irán en “El agua y el desierto” muestra facetas poco conocidas en Occidente por el gran público, de un país y una cultura con miles de años historia. ¿Por qué esa demonización de Irán, esa ignorancia buscada?

Si hoy no hay un gobierno democrático en Irán, es por culpa de Occidente. Distinguiría entre la ignorancia de la grandísima cultura iraní y los aspectos completamente equivocados de su demonización, y las críticas justas a aspectos de la cultura política y del sistema político en el poder que son inaceptables, como la diferencia de derechos entre el hombre y la mujer. Pero, por otra parte, Occidente critica a Irán por no ser un estado democrático, cuando en Irán había un gobierno democrático -encabezado por Mossadegh, que simplemente quería que el petróleo iraní fuera en parte para el país. Y fue derrocado por Occidente.

¿Por qué escribe Claudio Magris? ¿Qué encuentra en el ejercicio de la escritura?

Se escribe por muchas cosas, pero yo escribo principalmente para luchar contra el olvido, en señal de protesta. Escribiendo, a veces se tiene la sensación de perderse y, otras, las de encontrarse. Para mí escribir es, a menudo, contar historias verdaderas de lugares reales, porque la historias verdaderas y las personas que las han vivido me interesan más, muchísimo más, que las de mi imaginación. Creo que escribir es “transcribir” cualquier cosa que sea más grande que nosotros. Me siento más cómodo con el género narrativo y, en particular, con el monólogo, que de alguna manera está más cerca del teatro.

Para Miguel Delibes, el escritor castellano, el automóvil es el medio ideal para viajar, pues “uno puede observar así ciertas diferencias y matices que le pasarían inadvertidos viajando en medios de locomoción más rápidos”. ¿Y para usted, cuál es el medio ideal?

Me gusta mucho viajar en tren pero naturalmente que el automóvil, como dice Delibes, es el idóneo para los trayectos cortos, fundamentalmente para los mini-viajes como los que narro en mi libro Microcosmos. Sin embargo, manteniendo este punto de vista, el ideal es el viaje a pie.

Foto Claudio Magris (c) 2006 Carlos Mercader por cortesía de Ed. Anagrama

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Claudio Magris (Trieste, 1939), catedrático de literatura germánica en la Universidad de Trieste, prestigioso germanista, ensayista y traductor de Ibsen, Kleist y Schnitzler, entre otros, es una de las figuras mayores de la literatura italiana contemporánea. Ha sido galardonado con varios premios: El Erasmus Prize y el Leipzig Book Award en 2001, la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2003 y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2004. Entre su amplia obra, destacan El Danubio, Microcosmos, El infinito viajar, La historia no ha terminado, y Alfabetos, su último libro, todos ellos publicados por la editorial Anagrama.  Tienes más información sobre el autor en este enlace.

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