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Carlos Olalla, el autor de novelas como El eclipse¿Quién mató a Regiomontano?, vivió en Florencia el tiempo suficiente para enamorarse de ella. Hoy, mientras ultima su próxima obra, comparte con nosotros sus escenarios más personales en la ciudad cuna del Renacimiento.

He de confesar que no había estado en Italia antes de escribir mis novelas El eclipse o ¿Quién mató a Regiomontano?, por lo que llegar a Florencia fue como acudir al reencuentro de unos lugares con los que sólo había soñado al escribirlas. Recuerdo con intensidad el encuentro con las tumbas de los Médicis, el Ponte Vecchio, el lugar mismo donde fue ajusticiado Savonarola en 1498, el emplazamiento donde una vez estuvo la estatua del David de Miguel Ángel, la cúpula de Brunelleschi erguida sobre el escenario donde tuvo lugar la célebre conjura de los Pazzi. Lugares todos que despiertan nuestra imaginación. No sorprende que un autor a quien yo admiro mucho, Hans Christian Andersen, definiese así Florencia: «Un entero libro ilustrado». Es una ciudad mágica.

Mi formación académica es ante todo científica, por lo que también fue emocionante para mí encontrarme en la ciudad donde Galileo Galilei llevó a cabo algunos de sus más trascendentales descubrimientos. Tal vez por eso creo que, si se tiene la oportunidad, merece la pena emplear una tarde en visitar el Museo Galileo de Florencia, donde se conservan algunos telescopios fabricados por el propio Galileo y una lente tallada por él. Todo un símbolo del pensamiento científico, que sin embargo no cuenta entre los lugares más populares de la ciudad. Yo diría que es esta faceta científica de Florencia la que sus visitantes suelen pasar por alto. He aquí algo por descubrir.

Siempre pensé que el Síndrome de Stendhal era una exageración muy propia del Romanticismo. No obstante, y sin llegar al colapso nervioso, sí, también yo experimenté esa sensación de vértigo. Creo que nadie lo ha expresado mejor que Valle-Inclán: yo diría que es ese sobrecogimiento que evoca «el rumor augusto de la historia»: la combinación única de belleza e historia que sólo se da en muy pocos lugares.

 

Fuente de Neptuno, junto a Palazzo Vecchio, Florencia (C) Carlos Olalla
Fuente de Neptuno, junto a Palazzo Vecchio, Florencia © Carlos Olalla

 

Tierra de literatura

Hay una Toscana literaria. Sin duda, es imprescindible visitar San Gimignano, pueblecito medieval amurallado no muy lejos de Florencia, donde estuvo alojado Dante en 1300. El palacio del Podestà aún conserva la sala donde ejerció funciones de embajador de la Liga güelfa. Sin embargo, si se me permite, propondría un itinerario más modesto: yo vivía en Florencia a escasos metros de la basílica de la Santa Croce, monumento cuya visita es desde luego obligada. Frente a su fachada, a un lado de la plaza del mismo nombre, hay una estatua dedicada a Dante Alighieri; pues bien, este puede ser un espléndido punto de partida para dar un paseo por el barrio que rodea la iglesia, en busca de los versos de la Divina Comedia grabados en las fachadas de sus edificios. Un pequeño homenaje de Florencia a su autor más ilustre, que murió en el destierro. Les invito a recorrer ‘mi barrio’ saboreando un delicioso gelato italiano.

Florencia ocupará siempre un lugar muy especial en mi corazón. Echo de menos tantas cosas: la gente estupenda que dejé allí, los buenos ratos ante el ‘capuccino y dolce’, el aroma de sus calles, su ambiente cosmopolita, las puestas de sol sobre Florencia desde el piazzale Michelangelo… Pero, ante todo, añoro el delicioso sentimiento de saber que, en cualquier rincón, a la vuelta de cada esquina, puede esconderse algo maravilloso aún por descubrir. Esto es lo que he traído conmigo y por lo que me siento agradecido: un segundo hogar y un refugio al que regresar siempre. Una vez, una amiga florentina me dijo algo que creo que a los italianos les gusta repetir cuando hablan de sí mismos; me dijo: “Los italianos disfrutan de la vida”. Bueno, quizá ahí esté la clave de todo.

 

Sobre Carlos Olalla

Carlos Olalla  es escritor y traductor. Ingeniero Aeronáutico, estudió Física Teórica, Astrofísica y Ciencias Matemáticas. Es autor de varias novelas, entre las que destacan El eclipse, ¿Quién mato a Regiomontano?, Planck: La fuerza del deber, El experimento Bernard y La Tierra primigenia, y puedes seguirlo en su blog XLI Wasted Talent 

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1 Comment

  1. 25/09/2012
    Responder

    Yo también estuve en Florencia, hace ya demasiado tiempo. Aunque solo fue una visita corta, de un día, esa ciudad me impactó, Me hice la promesa de volver, espero cumplirla pronto. Magnifico artículo, Carlos

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