Comparte Tu Gran ViajeShare on Facebook73Tweet about this on Twitter4Share on LinkedIn1Share on Google+0Email this to someone

El Relicario de América y la Ciudad de los Ángeles: así se conoce a Puebla, una de las ciudades más bellas del continente americano, Patrimonio de la Humanidad, donde a su riqueza arquitectónica e histórica se suma esa maravilla de sabores que es el mole poblano.

Protegida por los imponentes volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, la Heroica Puebla de Zaragoza -ese es su nombre oficial- es la cuarta ciudad más importante de México -y fue la segunda, en tiempos del Imperio español, ya que fue el primer asentamiento de los conquistadores españoles en la región-, pero lo que nos encanta a los viajeros es ese aroma histórico que nos envuelve en cada esquina de su Centro Histórico, una maravilla arquitectónica que es puro Barroco y que conserva estupendamente bien -hay más de 2.600 edificios protegidos- mucha de la herencia de aquellos años de la Colonia, de tal manera que la UNESCO lo declaró Lugar Patrimonio de la Humanidad.

El apodo más famoso de la ciudad es el que la define como “El Relicario de América” (el que le sigue es el de “ciudad de los ángeles), y se lo debe, además de a esa belleza arquitectónica, al origen que le atribuye la tradición, que dice que la ciudad fue fundada por ángeles. Pasear por este centro histórico es hacerlo por otra época, y allí vamos.

Catedral de Puebla

La Catedral, imponente, es el edificio más destacado de la ciudad. De puro estilo herreriano, fue construida entre 1575 y 1640, y sus torres, que miden 73.9 metros, son las más altas del país y de toda Latinoamérica. Son admirables sus pisos de mármol, la decoración interior en hoja de oro y el impresionante altar mayor, donde aparecen representados los monarcas que reinaron en España y Europa a lo largo del siglo XVII. La Biblioteca Palafoxiana (Avenida 5 de Oriente, nº5. Abierta de martes a viernes de 10h a 17h, sábados y domingos, 10h a 16h. Lunes, cerrado), en el segundo piso de la Casa de Cultura, al lado de la catedral, es una de las bibliotecas más bellas del mundo, a la que acuden investigadores y estudiosos para trabajar con sus más de cincuenta mil volúmenes -incluyendo varios incunables. Fue la biblioteca personal de uno de los grandes hombres de la ciudad, el obispo Juan de Palafox y Mendoza. Se construyó en el siglo XVII, y es una obra de arte en sí misma, con el espectacular trabajo de los ebanistas que la decoraron, y el retablo de una madonna, al fondo de la biblioteca. En tiempos, fue la mayor colección de manuscritos -más de cinco mil- de todo el continente americano.

Biblioteca Palafoxiana de Puebla, México

El exconvento de Santa Rosa, que hoy alberga el Museo de Artesanías; el convento secreto de Santa Mónica, erigido en el siglo XVII; el Museo Universitario, más conocido como Casa de los Muñecos, uno de los más peculiares ejemplos de arquitectura civil del barroco novohispano; la iglesia de San Francisco, que se encuentra en la parte más vieja de la ciudad y la Casa del Alfeñique, que debe su nombre a su abundante y fina ornamentación de argamasa blanca, misma que recuerda los dulces típicos de Puebla llamados “alfeñiques”, son los puntos más destacados del centro. Y no puedes terminar tu paseo por el centro histórico sin visitar la iglesia de Santo Domingo, de 1650, cuya Capilla del Rosario, que exhibe una mezcla de mosaicos pintados, esculturas y adornos en hoja de oro de 22 kilates sobre estuco, es una de las mejores muestras del arte Barroco en América.

Centro Histórico de Puebla. Foto © Clemente Corona.

Centro Histórico de Puebla. Foto © Clemente Corona.

Cuando cae la noche, es visita obligada la zona de Angelópolis, con buenos restaurantes, bares y cafés para todos los gustos y presupuestos. Otra zona a recorrer es el Barrio del Artista (en la zona de las calles 6 Norte y Oriente), un paseo peatonal donde trabajan los pintores callejeros. Muy recomendables es también el espectáculo de mariachis que tiene lugar todas las noches en Plazuela de los Sapos (calle 8 sur, entre la 3 y 5 oriente) donde además tiene lugar en los fines de semana un colorido mercado donde encontrar a buenos precios todo tipo de artesanías tradicionales, desde cerámicas de talavera a ropa. Otro mercado muy interesante es el de El Parián (entre 2 oriente y 6 norte), que abre todos los días y donde, aunque gran parte de sus más de cien puestos se dediquen a la cerámica, hay también bordados, dulces típicos…

El tradicional y muy sabroso mole poblano

El tradicional y muy sabroso mole poblano.

Y, desde luego, no puedes dejar Puebla sin probar el mole poblano, plato que ha llevado el nombre de la ciudad por todo el mundo. La receta, del tiempo de los aztecas, es todo un tour de force de preparación, una salsa de multitud de ingredientes -chiles, chocolate, pavo, almendras, nueces, canela…- que se vierte sobre trozos de pavo o pollo. La Fonda de Santa Clara (www.fondadesantaclara.com, 3 Poniente nº 307, a una manzana de la catedral, y hay otras dos ubicaciones en la ciudad), es el más famoso de los lugares donde se prepara -de hecho, es un auténtico templo de la gastronomía poblana tradicional-, y lleva veinte ingredientes, entre los que se encuentran diferentes tipos de chile, anís, azúcar, chocolate, pimienta…

¡Suscríbete a Tu Gran Viaje!

Comparte Tu Gran ViajeShare on Facebook73Tweet about this on Twitter4Share on LinkedIn1Share on Google+0Email this to someone