Turismo sostenible en Marruecos


Laguna de Dahkla. Turismo sostenible de Marruecos en Tu Gran Viaje
Laguna de Dahkla. © Turismo de Marruecos
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El turismo sostenible en Marruecos es una apuesta proyecto de futuro y de importancia capital para el desarrollo del sector turístico en el país vecino.

A tan solo unas horas de travesía, pocos lugares hay como Marruecos que cumplan con lo que le pedimos a un “gran viaje”; y, desde luego, ninguno está mas cerca de nosotros, los españoles, a quienes nos fascina este cruce de caminos entre Europa y África y su cultura exótica y familiar al tiempo, una naturaleza arrebatadora y extrema, o tantos rasgos de una herencia común -¿quién no se ha maravillado ante esas dos hermanas que son la Kouitubia de Marrakech y la Giralda de Sevilla?- que nos demuestran, y nos recuerdan, cuánto en común tenemos ambos países. Reclamos y características que convierten a Marruecos en seductor y atractivo para los millones de turistas que visitan el país cada año y que deben conservarse y potenciarse dado que, como viajeros, queremos disfrutar de autenticidad y aprender de la diversidad cuando viajamos; y, como país, las señas de identidad que son su razón de ser y, además, elemento generador de progreso, deben ser preservadas.

El turismo sostenible en Marruecos, un proyecto a largo plazo

Estos propósitos solo son posibles desde el respeto por el entorno, la sensibilidad social, la responsabilidad en el uso de la energía… Por ello, no hay nada mejor que las políticas de sostenibilidad para garantizar la pervivencia de los recursos naturales, de los modos de vida tradicionales, de una manera respetuosa de entender el turismo pero, sobre todo, el desarrollo humano y social; y por eso, desde 2006 Marruecos apuesta por el turismo sostenible como uno de los elementos de su desarrollo, una opción inteligente teñida de pragmatismo y visión de futuro. “El turismo sostenible en Marruecos es un proyecto a largo plazo”, afirma Essaid Kasmi, director de la Oficina Nacional Marroquí de Turismo en España. “Es una apuesta clara de futuro, y la estamos realizando con éxito gracias a la colaboración de todos los actores implicados y, por supuesto, de los propios turistas. ¿Cómo? Ayudando a los pueblos, construyendo centros de acogida y de interés social para las poblaciones autóctonas, sobre todo en las aldeas lejanas. Lo estamos consiguiendo gracias a los profesionales, tanto extranjeros como nacionales, y también, desde luego, con la inversión extranjera”.

 “Es una apuesta clara de futuro, y la estamos realizando con éxito gracias a la colaboración de todos los actores implicados y, por supuesto, de los propios turistas, sostiene Essaid Kasmi

Las maneras más tradicionales de disfrutar de un país -el turismo de sol y playa, el turismo activo o el urbano, por ejemplo, y especialmente, el de naturaleza- pueden y deben ser sostenibles desde todos los ámbitos. Y en Marruecos encontramos buenas muestras de ello en los más de 3.500 kilómetros de costa en los que se reparten y esconden auténticos secretos mediterráneos y atlánticos, o en algunos de los campos de golf más espectaculares del mundo: Las colecciones de playas inacabables de los resorts turísticos de Saidia o Essaouria, o los campos de golf como el de Mogador o Tánger, son los ejemplos más conocidos, y donde se corrigen errores en que incurrieron otros desarrollos similares de otras partes del mundo y que, aquí, se pliegan al territorio en el que se yerguen, gestionan con inteligencia sus recursos -uso de energía solar y eólica y de agua reciclada, por ejemplo-, e incentivan la integración con y de las comunidades locales. Estas maneras alcanzan su máximo exponente en desarrollos turísticos implantados en los parques naturales del país, como el de Terres D’Amanar, en la vecindad del parque nacional de Toubkal y colgado en las primeras estribaciones del Alto Atlas, a apenas media hora de Marrakech y el bullicio mágico de su explanada de Jmaa el Fna. El complejo de Terres d’Amanar es uno de los mejores ejemplos de la sostenibilidad marroquí, que hace buenas todas las características que le pedimos a un lugar sostenible: gestión de recursos naturales, reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, ahorro de agua y electricidad, uso de paneles solares para generar energía y, sobre todo, la autenticidad del modo de vida bereber del que se invita a los visitantes a tomar parte, presente en la comida que elaboran y sirven las mujeres de los duares cercanos, la participación en talleres creativos de artesanía local, o hasta el estilo arquitectónico de las singulares viviendas de adobe que sirven de alojamiento, y que han sido construidas por los miembros de la comunidad que acoge el proyecto, que permite a unas 150 familias vivir en el lugar y así evitar el éxodo rural. Otro de los grandes polos del turismo sostenible, por cuanto nos permite la inmersión en modos de vida tradicionales, nos aguarda al norte del país, a las puertas de Chaouén: es el parque nacional de Talassemtane que, además de ser el último refugio marroquí de los pinsapares, los macacos o el águila real, destaca por permitirnos vivir de cerca la realidad de es el país de los Jbalas, “la gente de la montaña”. Un grupo de población de unas 25.000 personas que se distingue en Marruecos por su forma de vestir, por sus peculiaridades lingüísticas, por sus técnicas constructivas o sus prácticas agrarias y que viven en un parque que atesora, además, un importante patrimonio histórico y religioso.

La sostenibilidad de los recursos naturales, una de las claves

Pero la sostenibilidad es sinónimo, también, de uso de los recursos naturales, de la conservación de la energía, de recuperación de entornos como el del valle del río Bou Regreg, que cruza las ciudades de Rabat y Salé, o el del lago de Merchika, en Tánger, con infraestructuras hoteleras y de servicios construidos bajo estándares ecológicos. Y, desde luego, de iniciativas como la dada a conocer el pasado mes de septiembre, cuando se hizo público que Acciona, en un plazo de 28 meses, construirá y pondrá en marcha en Marruecos una de las mayores plantas termosolares de África. El Complejo Termosolar se situará cerca de la ciudad de Ouarzazate, a las puertas del desierto del Sahara y a los pies de la cordillera del Atlas, aprovechando las magníficas condiciones solares y ambientales de tan remoto emplazamiento, y en la que la tecnología base para la captación solar de la planta será 100% española. La sostenibilidad, en el turismo y en la vida cotidiana es, ya, una realidad.




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